Quién
Quien pudiera conocer la pasión de tu piel, cuando apasionadamente me exigías no soltarte. Quien pudiera valorar los besos de tus labios rojos sangre, que me hacían codiciarlos y presionarlos con deseo. Quien merece todo mi empeño a seguir con esta locura de quererte a ciegas, como dos buenos amigos sin engaños ni reproches. Solo un instante basta, tenerte, sentirte y descubrir que nos castigamos y nos hacemos falta, con la necesidad de abrazarnos y sentirnos escuchado. Es ahí donde inicias tu reflejado en mis pensamientos, sintiéndonos cómplices de nuestro juego una locura, un instante que jamás se olvidara y siempre recordare.